23.1.11

CARTA DE DESPIDO

Estimado señor Rodríguez Zapatero: La Junta de Accionistas de la empresa España S.A., en la que hasta la fecha usted desempeñaba el cargo de gerente, a la vista de los resultados de su gestión a lo largo de los seis años en que ha detentado su gerencia, ha decidido prescindir de sus servicios profesionales con efecto inmediato.
En nuestra decisión no ha influido ninguna clase de animadversión personal, por más que usted se ha empeñado en mostrarse proclive al enfrentamiento personal, diríamos que casi guerracivilista. Es pues, la nuestra, una decisión basada únicamente en los malos datos arrojados por su gestión y, por que no añadir, en las falsas promesas realizadas al accionariado.
Especialmente grave nos parece, el monumental ERE, cifrado en cinco millones de personas, que ha llevado usted a cabo. Más aún si tenemos en cuenta que, en sus primeros años en el cargo, prometió una creación masiva de empleos, para cubrir nuestra futura expansión, que nos acabaría conduciendo a sobrepasar los beneficios de nuestra empresa rival, Francia S.A.
Tampoco nos ha dejado satisfechos, su pésima negociación con los sindicatos de trabajadores, que ha maniatado a nuestra empresa, a lo largo de estos años. La política de concesiones constantes a estos grupos de presión, sin solicitud alguna de contraprestaciones productivas, ha estancado la cuenta de explotación de esta corporación, haciéndola perder competitividad en los mercados foráneos.
De incalificable tildamos su política de gasto desmesurado, para la que ha utilizado todos los activos que habíamos atesorado desde hace años, incluidos los humildes planes de pensiones de nuestros trabajadores que, ahora, se ven en la más que penosa situación, de enfrentarse a la posibilidad de una jubilación más tardía.
De igual manera nos mostramos contrarios, a su consideración de méritos para ocupar los cargos ejecutivos de esta sociedad, pues más parecen estar guiados por afinidades afectivas u ideológicas, que por capacitación profesional. Muestra de esta falta de criterio en la elección, son las decisiones con marcha atrás, que venimos experimentando en los últimos tiempos.
Consideramos también su fracaso en la política de becarios de la empresa, bajo dos prismas meridianamente claros. Por un lado, su falta de apoyo a la creación de nuevos españoles (futuros trabajadores de esta empresa y cotizantes de nuestros planes pensionarios) permitiendo abortos a la carta ó píldoras que conducen a tal fin.  Por otro lado, su nefanda política de formación en esta empresa (bautizada pomposamente por usted como Educación para la Ciudadanía), que incapacita la incorporación de los becarios, debido al bajo nivel de conocimientos que ustedes les han impartido.
Podríamos extendernos mucho más como en el caso de su persistente olvido de las familias que han perdido un servidor de esta empresa en el desempeño de su labor profesional; el déficit societario que su equipo ha generado; la arbitrariedad de su concepto de justicia en función de las ideas de cada trabajador; sus recompensas a grupos afines por el mero hecho de serlo, en contraposición con los intereses generales de esta sociedad y de sus trabajadores; su afán por conseguir el desmantelamiento de la unidad de nuestra corporación, parcelándola; sus erróneas medidas más volcadas en su propio lucimiento, que en los intereses de quienes le hemos contratado; su permanente absentismo laboral; sus gastos a nuestro cargo en viajes improductivos, acompañado de su familia al completo; su manipulación de los recursos de esta corporación en beneficio propio ó de sus allegados; sus proyectos de expansión con empresas carentes de solvencia como Venezuela S.A., Bolivia S.A. ó Cuba S.A.; su limitación a la información electrónica interna de los accionistas y trabajadores de este ente; su manipulación de la misma para la obtención de la glorificación de su nefasta gestión; y un sinfín de acciones de similar fuste, que han conducido a España S.A., que en tiempos recientes presentaba unas cuentas más que saneadas, a un estado rayano en la bancarrota, la suspensión de pagos y la quiebra.
Es por todo ello, como indicábamos al principio de esta misiva, por lo que decidimos prescindir de sus servicios de manera fulminante. Esperamos que, en los próximos quince días, desaloje su despacho y entregue las llaves de la vivienda que la empresa, a modo de préstamo, le había concedido para el confort de su persona y de su familia.
Sin más que añadir, se despide cordialmente
Junta de Accionistas de España, S.A.

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